Diario Digital de
Valencia
ECONOMÍA
Desahucios en tres meses por 900 euros
VALENCIA
Una de las grandes ventajas que todos los juristas y expertos ven en la nueva
ley de arbitraje es su eficacia para resolver de forma rápida los conflictos que
surgen en el sector inmobiliario. Según los cálculos de AEDE, el método arbitral
permite algo tan difícil hasta ahora como ejecutar un desahucio en tres meses y
con un coste máximo de 900 euros para el arrendador. Precisamente, la
inseguridad jurídica de los propietarios de vivienda a la ahora de recuperar
pisos alquilados por impago es una de las razones que frenan el mercado del
alquiler, que ahora se quiere potenciar. Pues bien, para hacerlo rápido, sólo
hay que incluir un convenio arbitral en el contrato que se realice.
El responsable de AEADE, Javier Iscar, destaca además el apoyo que desde la
judicatura se da a este tipo de procesos, en los que los jueces sólo tienen que
preocuparse por que el laudo se ejecute según lo dictado por el árbitro o equipo
de árbitros. Con una ventaja adicional sobre las sentencias judiciales: el
recurso contra el laudo obliga a la parte a pagar los costes causados a modo de
caución, mientras que en muchas sentencias, la apelación obliga a consignar
rentas en el juzgado, pero no conlleva la ejecución provisional que pueda
resolver la situación al demandante.
Grandes operaciones
Fuentes del sector inmobiliario advierten, además, que el modelo avanzado de
arbitraje que se ha instaurado en España servirá, sobre todo, para resolver
conflictos en las operaciones inmobiliarias de gran envergadura. Son los casos
en que ambas partes son empresarios, como el desarrollo de centros comerciales,
operaciones con fondos de inversión, realización de proyectos, etc.
Desde las cámaras de comercio, José Luis Roca advierte que tanto para el sector
inmobiliario, como para el resto de los colectivos empresariales, la clave está
en difundir la utilidad de la nueva norma. El secretario general de la Corte de
Arbitraje recomienda incluso que esta materia se incluya como un estudio
concreto y diferenciado dentro de los planes de las universidades españolas,
‘‘en las que ahora se toca muy poco, salvo honrosas excepciones’’, señaló.